Perdóname señor, por haber perdido la senda que conduce a tu morada... yo se !Oh señor! que te he ofendido... porque quise de tu reino huir por haber abandonado tu redil y convertirme en una oveja descarriada.
Perdóname señor.. sin tí yo no soy nada... perdona mis desvíos y mis dudas... comprende mis angustias sofocadas por estar de tu diestra separado... y por haber como un ingrato traicionado la mano fiel que me brindó su ayuda.
Perdóname señor... hoy vivo arrepentido! y por mi propia conciencia torturado... he perdido mi rumbo, y vago confundido... soy como el reo de su cárcel escapado huyendo.. sabiendo que vivo perseguido porque tengo que pagar por mis pecados.
Perdón.. !oh gran hacedor del universo! y escucha mis sollozos y gemidos... pues contrito vivo en mi dolor inmerso... ansioso de escuchar tu voz sutil... y deja que la fuerza de tu cierzo me empuje de nuevo a tu redil.